El centro del universo.

Ni mercurio, ni plutón,

ni el mas cercano, ni el mas lejano,

ni Júpiter con su fuerte caracter,

ninguno, ninguno dejaba de sentir su atracción.

Todos disfrutaban de su luz y calor.

 

Ya su calor no se siente,

pero su luz por alguna divina razón

seguirá brillando para siempre.

 

Como me gustaría volver a sentir su calor.

 

 

José Francisco